Durante la jornada, las participantes tuvieron la oportunidad de diseñar y personalizar sus propias agujas de crochet, transformándolas en verdaderas “varitas mágicas”, como las llama Eve. Cada una le dio su impronta, creando piezas únicas que no solo sirven para tejer, sino que también cuentan una historia.
Pero no todo fue trabajo manual. El encuentro estuvo lleno de momentos especiales: hubo juegos, risas, premios y algo rico para compartir, generando ese clima tan lindo que se arma cuando hay pasión por lo que se hace.
Además, cuidamos cada detalle para que la experiencia sea aún más agradable. El ambiente estuvo climatizado con nuestro humidificador GIK, creando un espacio cómodo y acogedor para disfrutar cada instante.
Este tipo de actividades nos recuerdan por qué amamos tanto lo que hacemos: porque el tejido une, inspira y crea comunidad.
Y si te quedaste con ganas de tener tu propia “varita mágica”, también podés conseguirlas ya listas para usar en la tienda online de Eve en arteyociocrochet.com
Si te lo perdiste, no te preocupes… ¡seguro se vienen más encuentros así