A veces un ovillo se convierte en una prenda.

Otras veces, se convierte en abrigo, compañía y una forma concreta de estar cerca de alguien que lo necesita.

Eso fue lo que pasó con esta campaña solidaria: una iniciativa que reunió cuadraditos tejidos para armar mantas y donarlas a personas que lo habían perdido todo en Bahía Blanca.

Lo que empezó como una idea simple terminó transformándose en una red enorme de tejedoras, talleres, grupos y personas que quisieron sumar su tiempo, sus manos y su cariño.

una campaña que unió manos de todo el país

La propuesta fue impulsada por Andrea de @ovejaslanas, junto a @bahiateje, y se fue multiplicando en redes, grupos de tejedoras y espacios creativos.

La consigna era clara: tejer cuadraditos para luego unirlos y convertirlos en mantas.

Pero detrás de cada cuadradito había mucho más que puntos. Había intención, ganas de ayudar, tiempo dedicado y una forma hermosa de decir: estamos con ustedes.

Helou como punto de encuentro

Durante semanas, nuestra tienda física se llenó de colores, texturas, bolsitas y mensajes. Llegaron cuadraditos tejidos en casas, talleres, encuentros, grupos de amigas y espacios donde el tejido volvió a demostrar que también puede ser una forma de acompañar.

Recibimos, contamos y organizamos más de mil cuadraditos donados. Y después llegó uno de los momentos más lindos: juntarnos para unirlos.

una jornada para coser, compartir y emocionar

Organizamos una jornada abierta en el local para unir los cuadraditos y transformarlos en mantas.

Entre agujas, lanas, mate, risas, emoción y muchas manos trabajando juntas, cada manta empezó a tomar forma.

Y ahí apareció lo más poderoso de todo: personas que quizás nunca se habían visto, unidas por una misma causa y por el deseo de hacer algo bueno con lo que saben crear.

cada manta lleva muchas historias

Cada manta terminada fue mucho más que una suma de cuadraditos.

Fue el resultado de muchas personas tejiendo desde distintos lugares, con distintos colores, distintos puntos y una misma intención: abrigar.

Porque cuando tejemos en comunidad, no solo unimos lana.

Unimos tiempo, empatía, cuidado y presencia.

Gracias por tejer con el corazón

Esta nota también es una forma de agradecer.

A quienes trajeron cuadraditos.

A quienes compartieron la iniciativa.

A quienes se acercaron a unir.

A quienes preguntaron cómo ayudar.

A quienes hicieron correr la voz.

A quienes tejieron un pedacito de abrigo para alguien más.

Gracias por ser parte de esta red.

Gracias por creer en el poder de lo hecho a mano.

Gracias por demostrar, una vez más, que el tejido también puede ser un abrazo colectivo.